“QUERIDA YO A LOS…”
Querida yo a los 16, esto no ha hecho más que empezar. Aun
eres una niña con miles de experiencias que vivir y mucho que aprender.
A tu alrededor todo es idílico. Tienes una familia perfecta,
una abuela que se muere por comerte a besos, unos padres que dan todo y más por
ti, amigos perfectos… ¿Te has parado a pensar que es lo que realmente te hace
feliz?
Querida yo a los 17, casi eres mayor de edad. Tu mayor
preocupación es el examen que tienes mañana, el poco tiempo que tienes para
hacer planes por culpa de los trabajos. Pasas horas y horas con el móvil, con
la Tablet y el ordenador.
Querida yo a los 18, llegó ese esperado cumpleaños. ¿Y ahora
qué?
Empiezas la universidad, conoces gente nueva, haces amigos, algo más que
amigos. ¿Pero realmente
valoras lo que tienes?
Querida yo a los 19 te mueres por salir de fiesta, quedar con
tu novio, hacer locuras. Pero aun piensas que las cosas importantes están aún
por llegar. Eres demasiado joven.
Querida yo a las 20, te diste cuenta de que esa abuela que moría
por darte achuchones ya no está. De que algunos amigos perfectos que creías que
tenías tampoco están. Empiezas a gestionar tu tiempo. A darle importancia a las
cosas que lo tienen. A hacer lo que
realmente quieres hacer.
Querida yo a los 21, por fin te has parado a pensar. A
reflexionar y decidir hacia dónde quieres dirigir tu vida. Has aprendido que tu
vida la eliges tú y solo tú decides como vivirla.
En estos párrafos resumo brevemente mis últimos años y la
evolución que ha habido en ellos.
Muchas veces no valoramos lo que tenemos hasta que lo
perdemos. No damos la suficiente importancia a las cosas porque nos encerramos,
no pensamos.
Pasamos una gran parte de nuestra adolescencia entre redes
sociales, mostrando algo que en realidad no somos. Solo hacemos mostrar una
vida perfecta la cual no existe. Y por ello, ni nos planteamos quienes somos o
quien queremos ser.
Comentarios
Publicar un comentario